Formatear HTML

Pega HTML y léelo. Cada etiqueta va en su línea con la sangría que le corresponde por anidamiento: la forma más rápida de encontrar el div que nunca se cerró.

El código nunca sale de esta página: el formateo ocurre en tu navegador.

Cómo usarlo

  1. Pega el HTML en el primer campo.
  2. Elige la sangría: dos espacios, cuatro o tabulador.
  3. Copia el resultado, o pulsa «Minificar» para comprimirlo de nuevo.

Lo que conviene saber

Qué se deja intacto a propósito

Dentro de pre y textarea cada espacio y cada salto de línea forman parte de la página: volver a sangrarlos cambia lo que ve el visitante. Y script y style no son marcado. El formateador traslada esos bloques sin tocarlos y solo los desplaza en conjunto, de modo que el archivo formateado se comporta igual que el original.

Leer el anidamiento en vez de adivinarlo

Elementos vacíos como img, br e input nunca cierran, así que un formateador que aumente la sangría tras cada etiqueta de apertura se va hundiendo página abajo. Aquí se reconocen y la sangría no crece, de modo que una sangría inesperada indica de verdad una etiqueta sin cerrar y no un defecto de la herramienta.

Preguntas frecuentes

¿Valida mi HTML?

No. Formatea lo que le des y no modifica el marcado. Una etiqueta sin cerrar se notará por la sangría, pero no se genera una lista de errores.

¿Se envía mi código a un servidor?

No. El formateo ocurre en la página, así que plantillas internas y páginas tras un login se quedan en tu equipo.

¿Aguanta una página entera?

Sí, hasta unos cinco megabytes de marcado. Por encima, al navegador le cuesta más mostrar el resultado que formatearlo.

¿Qué pasa con los comentarios?

Se conservan y se colocan en su propia línea. Los comentarios condicionales también se mantienen, porque contienen marcado para navegadores antiguos.

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